AZAPAMPA:
Población desplazada por el terrorismo
Los habitantes
de Azapampa son gente pujante, la mayoría emigrantes de Huancavelica, que desplazados por el terrorismo vieron en
Huancayo una alternativa de escapar del terror y barbarie que vivían en sus pueblos.
En sus calles nos
encontramos con niños y mujeres sentadas
en la puerta de sus casas tejiendo en lana de alpaca y oveja, nos acercamos a
ellas, entablamos una conversación. “Tejemos
chompas, chalecos, medias y vendemos a los mayoristas, con la plata que ganamos
ayudamos al sustento de nuestro hogar”, habla tímidamente Juana quien mira
y sonriente tímidamente ante nuestra cámara.
Seguimos
caminando, un grupo de mujeres nos miran,
nos reconocen y nos dicen ¡Son los jóvenes de COFOPRI! Con sus sonrisas nos invitan a conversar con
ellas y a una sola voz nos dicen: ¡gracias por ayudarnos a obtener nuestros
títulos! Lo que pensaban que era
mentira, hoy saben que es una realidad.
“Ahora que tenemos el título de nuestras casas, estamos organizándonos y pediremos un préstamo a una casa financiera para formar una pequeña empresa, dedicada a confeccionar en grandes cantidades chompas, medias, chalecos, ponchos, para vender a toda Huancayo y más adelante al país entero”, Nos comenta. Nos despedimos de ellas con la satisfacción que haber contribuido en algo en el desarrollo de sus hogares.
“Ahora que tenemos el título de nuestras casas, estamos organizándonos y pediremos un préstamo a una casa financiera para formar una pequeña empresa, dedicada a confeccionar en grandes cantidades chompas, medias, chalecos, ponchos, para vender a toda Huancayo y más adelante al país entero”, Nos comenta. Nos despedimos de ellas con la satisfacción que haber contribuido en algo en el desarrollo de sus hogares.
Más adelante nos
encontramos con Gregoria, una mujer de 44 años de edad, con una coquetería tímida propia de la gente de las serranías, dirigente su sector, nos cuenta que llegó con su esposo a Azapampa desde su pueblo de Huanaspampa,
distrito de Acoria en Huancavelica, escapando de terrorismo.
“Con mi esposo
nos venimos escapando del terrorismo, en mi pueblo mataron al alcalde, quemaron
la municipalidad, se llevaban a los niños para que formen parte de grupo, ya no
había vida en mi pueblo, la gente andaba como sonámbula, ya no había interés
por sembrar las tierras ni criar los animales, porque todo nos quitaba los
terroristas”, nos cuenta Gregoria, aun con miedo.
También nos dice
que como dirigente de su comunidad acompañada por algunos pobladores tomaron la decisión de titular sus casa, averiguaron en arquitectos, abogados pero era muy caro, más adelante nos enteramos que COFOPRI, titulaba casas entonces
acudimos y presentamos una solicitud “.
Ahora,
gracias a COFOPRI, nuestras casa tiene más valor, podemos pedir
préstamos y mejorar nuestras condiciones de vida, termina diciendo Gregoria.



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